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Presencia actual del Seminario de Guadalajara El Seminario, “corazón de la Diócesis”, es la Institución de la Iglesia que tiene como finalidad formar a los futuros sacerdotes. Cierto que como institución tiene derechos y deberes no sólo para la Iglesia local, sino para la sociedad misma; porque en ella se forman los pastores que configurándose a Cristo “Sacerdote Eterno” tendrán bajo su cuidado el rebaño que Él mismo le ha confiado a la Iglesia; rebaño que en medio de las dificultades de la vida tiene necesidad de contemplar a Aquel que es el “Camino, la Verdad y la Vida” (Cfr. Jn. 14, 6). | El origen del Seminario de Guadalajara se remonta hacia el año de 1696 cuando el Obispo fray Felipe Galindo y Chávez lo fundó. Son ya casi 311 años que el Seminario da la Iglesia y a la sociedad pastores que velan por sus necesidades, sacerdotes según el corazón de Cristo que amando tanto a su Iglesia, entregaron su vida en el trabajo ministerial, otros tuvieron la gracia de dar testimonio de Cristo con su martirio, como fue el caso de los Santos Mártires Mexicanos. Ellos son el fruto maduro de la fe de nuestra diócesis y orgullo del Seminario ya que 15 de ellos fueron alumnos de esta tricentenaria Institución. Los mártires son testimonio de la santidad a la que todo cristiano está llamado, especialmente los pastores que guían a la comunidad parroquial. Conscientes de la importancia que tiene la presencia del sacerdote en la sociedad, el Seminario se esfuerza por seguir formando a los seminaristas en fe, ciencia y virtud; los hace hombres de Dios, hombres contemplativos y siempre a su disposición, el ideal supremo es ser “otro Cristo”, amar como Él amó y entregarse como Él se entregó. Es notable el respeto que la sociedad tributa no sólo hacia la autoridad jerárquica ya legítimamente constituida (obispos, presbíteros y diáconos) sino también a aquellos que se encuentran aún en formación, es decir, a los seminaristas. Los primeros son ejemplo de vida y de entrega para los segundos, y estos últimos son la esperanza tanto para los sacerdotes como para los fieles de las comunidades parroquiales. Y de esta esperanza brota la preocupación por fomentar las vocaciones y de orar por ellas, orar es una tarea que aunque muchas personas realizan, en realidad todos debemos sentirnos responsables de hacerlo. | .
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Algo que favorece la estima de la sociedad al Seminario de nuestra diócesis, es la presencia que tiene éste en las parroquias, pues cada sábado los seminaristas realizan un apostolado en ellas, con diferentes actividades motivan a cada uno de los que entran en contacto con ellos, sean acólitos, catequistas, grupo de adolecentes, jóvenes o matrimonios, para que descubran en su vida ordinaria la presencia de Dios y se comprometan con su misión de evangelizar a todas las gentes. También son muy importantes las “misiones” que realiza el Seminario. En dos momentos del año los seminaristas dejan sus instalaciones para vivir en medio de una comunidad parroquial. Así la convivencia entre sacerdotes, seminaristas y fieles fortalecen los vínculos cristianos de toda comunidad: alegría, creatividad, fraternidad y trabajo se mezclan para avivar el compromiso cristiano de cada fiel, cada uno en su estado de vida tiene una tarea que realizar: ser testigo de Cristo. “Yo soy el Buen Pastor” Fernando Castellano Castro 3° de Fiosofía
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