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Se necesita que un joven siga a Cristo. PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

UN JOVEN SIGUE A CRISTO

 Se necesita que un joven siga a Cristo   . 
  En el marco de un mundo existencial fatalista, donde el criterio de verdad depende “del cristal con que se mire”, se encuentra la inquietud y convicción frontal y fontal cristiana de un joven que decide seguir a Cristo.

            Confrontar el tiempo en el que Jesús andaba por los caminos y veredas, y conocer la invitación que le ha hecho a hombres entre los hombres, parece anacrónica e ilógica la respuesta al tal llamado. Sí, es cierto. Pero vivir con Cristo en la única vocación a la que Dios nos llama a todos (la santidad, el amor, la perfección) es en realidad una total entrega a la divina Voluntad. ¿Cómo es que tal joven decide dejar su rango social, su trabajo, familia y profesión? Ante el mundo, la paradoja de esta vida “contraria” a los estándares de la sociedad donde no hay producción económica, donde faltan manos e individuos, sobresale el llamado. La gracia que el Señor da al joven varón (adolescente y adulto, también) es un misterio.

            ¿Acaso parece ser miel sobre hojuelas? Ante los ojos de esta sociedad no, pero en la presencia de Dios, sí. No hay duda de que un joven puede decidir escuchar el llamado, pues no hay predeterminación en la elección divina hacia el hombre, sino predestinación libre para el mismo hombre, y eterna para Dios. Una vida de entrega al amor y celibataria, no hace infértil la vocación natural de todo hombre, sino lo abre a una realidad trascendental no lejos de cada uno de nosotros. No hay soledad agobiante, hay soledad acompañada de Dios. Pero, ¿qué es esto para quien simplemente no cree o duda? El sinsentido de la vida ha provenido de quien no quiere responder a la vocación al amor.


            Un joven sigue a Cristo, ¿por qué? Muchas veces el mismo joven no sabe como responder. El Pastor llama, ¿escucharás o atenderás el llamado? No hay voces divinas, hay impulsos de amor y donación. La vocación es un don y es un misterio, bien lo decía el siervo de Dios Juan Pablo II; pero que no envilece al hombre, ni lo ensoberbece; lo saca del mundo para, no siendo de él, estar en él. El regalo del amor que Dios hace en el llamado es la expresión divina de sus mismos designios amorosos. No, no es una reflexión piadosa ni teológica, es una respuesta a tantas preguntas que nos han hecho a todos. ¿Cómo hacer para comprender el llamado? Ser dóciles a la acción del Espíritu Santo (sí claro, como si fuera sencillo) ¿Dudas acaso de tal gracia? El joven que decide hacerlo descubrirá, una vez que haya estado un tiempo con el Maestro, que el Espíritu Santo siempre estaba actuando en él; por ello será necesaria la estancia en el seminario.

 

 

           En el próximo día 25, del mes en curso, en el marco vocacional, se conmemorará el día del Seminario en nuestra diócesis de Guadalajara. La invitación se hará expresa y explícita a todo joven con alguna inquietud, pues un joven sigue a Cristo entregándole su vida (negándose a sí mismo) con todo lo que es y a pesar de lo que venga (tomando su cruz). Esto siempre se presentará como luchar contra las masas, como el salmón sube río arriba para desovar en una pugna contra corriente, como la luz de la vela ante el ventarrón en despoblado; será contradictorio a todo mundo, pero Jesús mismo nos lo advertirá y nos lo advierte. Se ocupa un joven valiente. ¿Prefieres seguir en la cobardía de la mediocridad? Se ocupa un joven fuerte. ¿Quieres acaso continuar siendo debilucho? ¿Quién dijo que seguir a Cristo era fácil? Un joven que ama, se entrega a quien ama; no da su brazo a torcer ni retrocede ante la adversidad, se envalentona frente a la batalla.

            Se necesita que un joven siga a Cristo.

 

Seminarista Joel De Anda García

3° de Filosofía


 

 
Presencia actual del Seminario de Guadalajara PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

Presencia actual del Seminario de Guadalajara

El Seminario, “corazón de la Diócesis”, es la Institución de la Iglesia que tiene como finalidad formar a los futuros sacerdotes. Cierto que como institución  tiene derechos y deberes no sólo para la Iglesia local, sino para la sociedad misma; porque en ella se forman los pastores que configurándose a Cristo “Sacerdote Eterno” tendrán bajo su cuidado el rebaño que Él mismo le ha confiado a la Iglesia; rebaño que en medio de las dificultades de la vida tiene necesidad de contemplar a Aquel que es el “Camino, la Verdad y la Vida” (Cfr. Jn. 14, 6).

 

 

El origen del Seminario de Guadalajara se remonta hacia el año de 1696 cuando el Obispo fray Felipe Galindo y Chávez lo fundó. Son ya casi 311 años que el Seminario da la Iglesia y a la sociedad pastores que velan por sus necesidades, sacerdotes según el corazón de Cristo que amando tanto a su Iglesia, entregaron su vida en el trabajo ministerial, otros tuvieron la gracia de dar testimonio de Cristo con su martirio, como fue el caso de los Santos Mártires Mexicanos. Ellos son el fruto maduro de la fe de nuestra diócesis y  orgullo del Seminario ya que 15 de ellos fueron alumnos de esta tricentenaria Institución.  Los mártires son testimonio de la santidad a la que todo cristiano está llamado, especialmente los pastores que guían a la comunidad parroquial.

 

Conscientes de la importancia que tiene la presencia del sacerdote en  la sociedad, el Seminario se esfuerza por seguir formando a los seminaristas en fe, ciencia y virtud; los hace hombres de Dios,  hombres contemplativos  y siempre a su disposición, el ideal supremo es ser  “otro Cristo”, amar como Él amó y entregarse como Él se entregó.

 

Es notable el respeto que la sociedad tributa no sólo hacia la autoridad jerárquica ya legítimamente constituida (obispos, presbíteros y diáconos) sino también a aquellos que se encuentran aún en formación, es decir, a los seminaristas. Los primeros son  ejemplo de vida y de entrega  para los segundos, y estos últimos son la esperanza tanto para los sacerdotes como para los fieles de las comunidades parroquiales. Y de esta esperanza brota la preocupación por fomentar las vocaciones y de orar por ellas, orar es una tarea que aunque muchas personas realizan, en realidad todos debemos sentirnos responsables de hacerlo.

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 Presencia actual del Seminario de Guadalajara

 Algo que favorece la estima de la sociedad al Seminario de nuestra diócesis, es la presencia que tiene éste en las parroquias, pues cada sábado los seminaristas realizan un apostolado en ellas, con diferentes actividades motivan a cada uno de los que entran en contacto con ellos, sean acólitos, catequistas, grupo de adolecentes, jóvenes o matrimonios, para que descubran en su vida ordinaria la presencia de Dios y se comprometan con su misión de evangelizar a todas las gentes. También son muy importantes las “misiones” que realiza el Seminario. En dos momentos del año los seminaristas dejan sus instalaciones para vivir en medio de una comunidad parroquial. Así la convivencia entre sacerdotes, seminaristas y fieles fortalecen los vínculos cristianos de toda comunidad: alegría, creatividad, fraternidad y trabajo se mezclan para avivar el compromiso cristiano de cada fiel, cada uno en su estado de vida tiene una tarea que realizar: ser testigo de Cristo.                                                                             “Yo soy el Buen Pastor”

Fernando Castellano Castro 3° de Fiosofía

 
¿Qué es el seminario menor? PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

¿Qué es el seminario menor?

 

            Estimados lectores, hoy les quiero hablar, estando próximo el día del Seminario, de una de las preguntas que seguramente se hacen al escuchar de este día, por supuesto: ¿Qué es un seminario? Y más si es menor, será que está muy chiquito o qué…

 

            Así como existen instituciones educativas en su s diferentes grados sea preescolar, primaria, secundaria, preparatoria y la facultad, en cargadas de dar formación para la vida; para ser sacerdote existe también una institución que se encarga de ir formando a los adolescentes, jóvenes y adultos que ha sentido la llamada de Jesús para el sacerdocio ministerial.

            En principio, todos al ser bautizados recibimos de Dios mucho dones, uno de ellos es el sacerdocio común que ejercemos toda nuestra vida como cristianos; sin embargo aquellos que han sido llamados por el Maestro, se forman en el Seminario para ese sacerdocio ministerial que con el favor de Dios estará la servicio de todos ustedes.

 

            Nuestro Cardenal y Arzobispo de Guadalajara, el Eminentísimo Sr. Dn. Juan Sandoval Iñiguez en sus diferentes homilías no recuerda que “la vocación es un deber de las familias cristianas”, pues ahí es puesta la semilla de la fe y amor a Dios; esa semilla después en la institución del Seminario se hará madurar con el trabajo incansable y dedicado de los padres formadores, a fin de ofrecer a la Iglesia como fruto los mejores sacerdotes que ante todo sean santos y sabios y que respondan a las realidades de hoy.

 

Dentro de las etapas de formación vocacional está el seminario menor que abarca dos secciones: secundaria y preparatoria; en ellas se ayuda a completar la formación cristiana que se vive en las familias y además buscará madurar la llamada vocacional que posteriormente con un discernimiento a la luz del Espíritu Santo suscite una respuesta generosa y entregada de cada alumno que ingresa al Seminario y su familia que le deja ingresar a él.

            Es importante el fomento de las vocaciones desde la infancia que ordinariamente nacen en los grupos de monaguillos de las parroquias y que es impulsada por los padres de familia, esta inquietud se canaliza a la pastoral vocacional para darles seguimiento y ya en su adolescencia si la llamada es más intensa se les invita a ingresar al seminario menor sea en secundaria o preparatoria según corresponda; para los adultos está el curso de vocaciones adultas.

 

            En el seminario menor no hay lugar para el aburrimiento, porque han llegado a pensar algunos que sólo los seminaristas se la pasan “rezando”, si bien es fundamental nuestra vida de oración, el horario está distribuido de tal manera que contamos con las clases y el estudio necesario para ellas, los tres alimentos diarios, actividades formativas como el aseo personal, deporte, mantenimiento de nuestras instalaciones y momentos de convivencia y recreación. Siempre está privilegiada la vida de oración pero ante todo es una formación integral en la virtud.

            Espero que nuestros lectores apoyen esta obra y si Dios llama a alguien de ustedes o su familia sean chicos, medianos o grandes, los apoyen y se atreva a vivir junto con ellos la experiencia del llamado de Cristo e ingresen porque el seminario es siempre nuestra pequeña Nazareth donde ante la presencia de la sagrada familia, cada uno de los seminaristas hemos de crecer en talla, estatura y en virtud ante Dios y ante los hombres.

 

¿Qué es el seminario menor?

Lusi Alberto Rebollar Gallego

2° de Filosofía

 
 
La Cultura en el Seminario PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

La Cultura en el Seminario

 

Cuando hablo del Seminario, la conversación se puede extender bastante porque en verdad, el “Corazón de la Diócesis” da para mucho. La mayoría de los jóvenes con los que los seminaristas comenzamos a platicar -así nos pasó a muchos de los que ya estamos en el Seminario-  tienen la idea fija de que la casa donde se preparan los futuros sacerdotes es un lugar que solamente se dedica a dos cosas, ciertamente fundamentales pero no únicas, a rezar y a estudiar. Pero cuando se dan cuenta de que la preparación para ser sacerdote es más que esas dos actividades, el asombro invade a muchos y el interés por esta opción de vida aumente en otros. El sacerdote se debe preparar integralmente y por tanto ha de dedicarse a otros temas que le puedan ser de utilidad para la difícil pero feliz misión que tendrá como pastor de una parte de la inmensa familia de los hijos de Dios.

 Uno de estos aspectos a los que el Seminario dedica sus esfuerzos es a la cultura, y en estas líneas hablaré de un campo especial: la música. Y es que el hombre canta desde niño, se alegra al escuchar las melodías que acompañan el ambiente, en todos los pueblos del mundo el hombre tiene algo de músico, por tanto ni el sacerdote ni el seminarista puede escaparse del maravilloso mundo de la música.  Sí, estimado lector, el Seminario llena también sus momentos con la música de los diversos grupos que en él hay. Desde los necesarios coros para las celebraciones litúrgicas, hasta la Banda San José que ameniza con sus populares melodías los diversos festejos a lo largo del año. No sólo existen los coros y la banda,  el nutrido grupo musical crece con una Rondalla, la cual con sus cuerdas melodiosas y alegres, nos alegra también en los momentos de convivencia. El espíritu mexicano no está ausente, es por eso que también se cuenta con un Mariachi. La Orquesta de Cámara del Seminario, llamada Antonio Vivaldi es todo un logro para el Seminario. A la lista de grupos se suma una Escolanía Gregoriana, conformada por quince jóvenes seminaristas quienes interpretan el canto oficial de la Iglesia: el canto Gregoriano. Finalmente, el grupo musical más importante es la Scholla Cantorum que es el coro oficial del Seminario, conformado por más de sesenta voces, este coro acompaña las celebraciones principales de la institución elevando cantos desde el canto religioso popular, también canto Gregoriano hasta piezas polifónicas.

En fin, este sólo fue un pincelazo de lo interesante que es ser parte de esta institución que ha cumplido el 9 de septiembre pasado, 310 años de fundación. Esta institución ofrece una formación integral y por eso la música está presente en ella; sí, así es este Seminario, siempre joven. Sin duda que la música ha caminado junto con esta gran familia que es el Seminario y me atrevo a decir con certeza, que la música seguirá alegrando y formando también a los futuros sacerdotes. El Seminario debe seguir cantando continuamente un canto nuevo, ese es el reto.

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 La Cultura en el Seminario

En fin, este sólo fue un pincelazo de lo interesante que es ser parte de esta institución que ha cumplido el 9 de septiembre pasado, 310 años de fundación. Esta institución ofrece una formación integral y por eso la música está presente en ella; sí, así es este Seminario, siempre joven. Sin duda que la música ha caminado junto con esta gran familia que es el Seminario y me atrevo a decir con certeza, que la música seguirá alegrando y formando también a los futuros sacerdotes. El Seminario debe seguir cantando continuamente un canto nuevo, ese es el reto.

 

Seminarista Miguel Ángel Silvestre Valdéz

3° de Filosofía

 
Joven, Cristo te llama. PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

Joven, Cristo te llama.

 Joven, Cristo te llama   . 
 

Actualmente se está infiltrando cada vez más en nuestra sociedad una mentalidad perniciosa que apuesta por una vida light, ligera, libre de cualquier compromiso o de todo aquello que implique esfuerzo. Una vida light que busca lo más con el mínimo de esfuerzo. Y en este sentido ¿tú sabías que en nuestro tiempo se habla del joven light?  Éste es aquel que vive entregado en primer lugar al hedonismo, que trata de pasarla bien a toda costa, buscando sensaciones cada vez más nuevas y excitantes, lo que apunta a una muerte de ideales; al consumismo como una manera de sentirse libre; a la permisividad que consiste en la búsqueda ávida de placer, que arrasa los mejores propósitos, haciendo del joven cada vez más esclavo; y al materialismo desde donde se percibe que la finalidad de la vida es ganar dinero y tener prestigio social. Es el joven infeliz que vive con un gran vacío moral y que actúa con mucha superficialidad y sin ideales claros.

 

De hecho podemos constatar que cada vez hay más jóvenes con poco interés de superarse; los retos y esfuerzos ya no apuntan hacia la formación de un individuo más humano, culto y espiritual, sino hacia la búsqueda del placer y bienestar a toda costa; es un joven que cada vez es más vulnerable, ligero, light, por lo que es fácilmente manipulado.

 

Pero sabemos, y el joven mismo se da cuenta, que este tipo de vida produce personas vacías. Rebajado, manipulado y tiranizado por estímulos deslumbrantes el joven ya no le preocupa la justicia, los valores como la libertad, la verdad, el amor…  Muchos jóvenes de hoy ya no saben a dónde van, están perdidos, sin rumbo, desorientados y muchos enajenados por la droga y el sexo. Situación que produce una vida indiferente, sin aspiraciones, edificada de espaldas a cualquier compromiso trascedente. Ese es el joven que nuestra sociedad está produciendo.

 

Pero afortunadamente también hay muchos jóvenes que aún tienen esa gran aspiración a la libertad y a la plenitud de vida, y que saben que eso no se puede lograr mediante la búsqueda egoísta de beneficios propios, sino sólo con la apertura del amor. La vocación al amor es nuestra vocación fundamental, y solamente así se hace frente al gran vacío que se está viviendo. Esa apertura al amor debe estar referida sobre todo a la persona de Jesucristo. Por eso el Papa Juan Pablo II decía a los jóvenes: “¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo! La vida con Cristo es una aventura estupenda. Sólo él puede dar sentido pleno a la vida, sólo él es el centro de la historia. Vivid de él.”

 

 

En este sentido, tú no te dejes desanimar por los que, decepcionados de la vida, se han hecho sordos a los deseos más profundos y más auténticos de su corazón. Tú tienes razón en no resignarte a las diversiones superficiales, a las modas pasajeras y a los proyectos insignificantes. Si mantienes grandes deseos para el Señor, sabrás evitar la mediocridad y el conformismo tan presentes en nuestra sociedad. Amigo, ¡no te contentes con nada que esté por debajo de los ideales más altos!

 

La apertura a Cristo y el encuentro personal con él ilumina la vida con una nueva luz, te conduce por el buen camino y te compromete a ser su testigo. Por eso lo que queda decir es que ¡el Evangelio sea el gran criterio que guíe tus decisiones y el rumbo de tu vida! De este modo serás un gran misionero con los gestos y las palabras y, dondequiera que trabajes y vivas, serás signo del amor de Dios, testigo creíble de la presencia amorosa de Cristo, porque tú lo has experimentado. No lo olvides.

 

Pero, en esta apertura a Cristo, pudiera darse algo misterioso en lo más profundo de tu corazón: la presencia de Dios que te llama con una voz suave pero penetrante, invitándote a estar más cerca de él siendo sacerdote. ¡Ven y sígueme! se convierten para ti en algo inquietante que te impulsa a estar cerca de aquél que es la vida y a vivir una de las aventuras más  hermosas que se puede experimentar: el llamado de Dios para ser sacerdote de Cristo.

 

Pbro. Lic. Jorge Manuel García Rivera

Web: http://www.semguad.org.mx

 
Donde hay oración no faltan las vocaciones sacerdotales. PDF Imprimir E-Mail
lunes, 18 de febrero de 2008

Donde hay oración no faltan las vocaciones sacerdotales.

 

“Se ha de insistir mucho en la formación a la santidad de los seminaristas, para que sean hombres en íntima comunión con Dios, penetrados de su Palabra, poseedores en alto grado de las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad” (Emmo. Sr. Cardenal Juan Sandoval Iñiguez).

 

La Iglesia diocesana de Guadalajara celebra, este año, el domingo 2 de marzo, el Día del Seminario, la institución creada por la Iglesia para acoger a quienes se sienten llamados por Cristo para seguirle por el camino del sacerdocio ministerial, para formar a los futuros sacerdotes, en el amor a Dios y el prójimo, en virtud, ciencia y santidad.

 

A nombre de los sacerdotes formadores del Seminario y de los alumnos del Seminario quiero agradecer su oración, que nos obtiene abundantes vocaciones sacerdotales. Sí, hay personas muy generosas que no cesan de pedir a Dios que deposite en el corazón de muchos jóvenes el deseo de consagrarse al Señor por el camino del sacerdocio. “Donde hay oración no faltan las vocaciones sacerdotales” escribía san Pío de Pietrelcina, sentencia que quiero glosar con un ejemplo: en un lejano país asiático, Myanmar, hay una pequeña pero muy fervorosa comunidad católica, de apenas 180,000 bautizados. Hace 20 años, advirtiendo que tenían pocos sacerdotes, inician una campaña de oración por las vocaciones sacerdotales, misma que no han interrumpido. Por el gran amor de Dios y la confiada oración de los fieles católicos de tener 20 seminaristas, hoy tienen 386. La comunidad católica cuanta con jóvenes sanos, alegres, entusiastas, enamorados de Cristo, comprometidos en formarse santamente y deseosos de ser ejemplares sacerdotes en el servicio a todos, particularmente con el anuncio del Evangelio.


 Donde hay oración no faltan las vocaciones sacerdotales  .    

“La confianza del que se dirige humildemente a Cristo se ve coronada con generosas vocaciones sacerdotales”, decía el siervo de Dios Juan Pablo II a un grupo de fieles españoles, en 1982. Hoy quiero agradecer de antemano las oraciones que, de manera intensa, elevan por su Seminario. Estoy convencido de que Dios siempre escucha nuestra oración, y por su gran bondad va cumpliendo, en todo lugar y época, su promesa “les daré pastores según mi corazón” (Jer 3,15).

 

 

Quiero citar a un amigo del Seminario de Guadalajara, el Cardenal de Sevilla (España): “la vocación sacerdotal es gozo para quien la recibe, pero también fuego que quema, y que solamente puede sufrirse encendiendo cada día, en el corazón de los hombres a los que el sacerdote ha sido enviado, el deseo de servir a Dios”.

 

La Virgen María, su esposo San José y los santos mártires mexicanos continúen intercediendo por todos nosotros, para alcanzar del Altísimo, la gracia de la conversión y de la santidad.

 


Con fraternal aprecio.

 

+ Miguel Romano Gómez

Obispo auxiliar de Guadalajara

Rector del Seminario Diocesano.

 

web: http://www.semguad.org.mx

 
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